Uno de los comediantes que mejor me ha caído es el Loco Valdés, hermanazo de Tin Tán y locomediante de improvisación. Todavía recuerdo haberlo visto en su programa de los 80´s donde hacía simplemente lo que quería y sin guión alguno. Todas sus entrevistas e invitados eran lo único preparado porque todo lo demás iba con el flow del show… He aquí un pequeño reportaje.
En la madrugada del pasado lunes el programa Tras la verdad, de la cadena Univisión, ofreció un reportaje muy completo sobre uno de los comediantes consentidos del público de habla castellana y particularmente del pueblo mexicano: Manuel ‘Loco’ Valdés.
Se le calificó del “hombre más original y más auténtico de la TV de habla castellana”. Se le acreditó haber sido exitoso con toda clase de locuras y haber realizado “disparates jamás vistos”, de acuerdo con voces oficiales de dicho programa.
Se dijo que, no obstante su impresionante trayectoria con tan peculiar personalidad humorística, hoy en día no se está reconociendo en todo su valor la importancia de su talento y su aportación humorística, que se impuso por novedosa y espontánea.
Salieron a flote sus dotes como creador y como botones de muestra se mencionaron personajes ficticios surgidos de su imaginación, como fueron Colofox y su novia Panfleta, con los cuales dialogaba sin que realmente existieran, al igual que otros que divertían a la gente gracias a la forma simpática con que Valdés manejaba sus correspondientes situaciones, en el entendimiento de que al comediante se le aceptaban ésas y tantas otras ocurrencias.
Contaba Manuel en aquellos inicios con diversidad de formas de hacer reír, como subir a la tramoya del estudio en turno, a la manera de los changos. O bien, imitaba a los patos, a los perros y a los gatos, sin inhibiciones de ninguna especie.
No requería del apoyo de escritores para sus intervenciones ante las cámaras. Fue así como impuso una personalidad única, muy diferente a la de su propio hermano, el famoso Germán Valdés ‘Tin Tan’, quien le invitó a participar en 18 de sus películas, antes de que el “Loco” se impusiera también en el cine, estelarizando producciones ajenas a su mencionado hermano.
Recordó Manuel que sus incursiones iniciales en los ámbitos faranduleros fueron en calidad de bailarín, lo cual le favoreció en su gran carrera humorística, al igual que ciertas dotes como intérprete de canciones, que, contrariamente a lo que parecía lógico, no se limitaban a temas cómicos, sino que se inclinaba especialmente a boleros románticos.
Para él fue muy estimulante que Agustín Lara lo felicitara al acompañarle al piano su inmortal canción Mujer.
Podría decirse que su ábrete sésamo para el triunfo grande fue su ingreso a la televisión con su inusitada personalidad que hizo honor al apelativo de “Loco”.
En Variedades de mediodía primero y en Variedades de medianoche después se abrió brecha para alcanzar popularidad. Acrecentada y consolidada ésta con series importantes como Operación Ja Ja, El Show del Loco Valdés y Ensalada de locos (con Héctor Lechuga y Alejandro Suárez).
Asimismo, se abonan a sus triunfos públicos temporadas suyas en comedias musicales, como Los novios, con María Duval, Ring ring llama el amor (con Silvia Pinal), La pelirroja con Virma González y La tía de Charles (con su primer papel estelar en ese género teatral).
Sin embargo, su mayor éxito en los teatros han sido los anuales Tenorios, representaciones cómicas en las que lleva 43 años participando y que en su primera etapa tuvo a Paco Malgesto y Guillermo Rivas , entre otros compañeros.
No podían omitirse en el reportaje bien conducido por Ana Patricia Castañeda las apasionadas manifestaciones suyas como fanático del equipo de futbol América. Desde luego, la difícil etapa que ha vivido Manuel Valdés como padre del popular cantante Cristian Castro, el cual —como es público y notorio— por mucho tiempo se negó a establecer relación con su progenitor debido a que este comediante le hizo un larguísimo vacío. Él admite la culpa y el hijo de Verónica Castro le reprochó ignorándolo a su vez como padre, problema que parece haber llegado a su fin.