La pequeña Estrellita…
Esta es la pequeña historia de una pequeñita estrellita de cinco años llamada Lya Paz
.
Lya Paz… Pazlo.
¿Dónde lo está mi señoralo?
Corre corre corre corre hacia la cocina. No lo estalo. Abre la puerta del refri y saca su leche fría. Ayer no lo cené bienlo. Sirve la leche fría en una taza transparente y se sienta en un banquito. El reloj se escucha. Los segundos pasan y pasan. Un auto pasa lento en la calle y el sol se filtra por las blancas cortinas y en un pequeño pedazo de ventana, calienta el frío piso de loza.
Lya se levanta del banquito y se sienta junto al reflejo en la loza.
¿Qué haces levantada tan temprano? Una voz familiar le llama. Lya, la estrellita, voltea para ver a mamá Estrella parada en la entrada de la sala. ¿Te serviste leche? Ya tienes hambre ¿verdad?
Si, señoralo.
¿Cómo está mi niña hermosa? ¿Dormiste rico?
Sílo.
¿Qué soñaste?
Que lo estabanos, un día, en la tienda de dulceslo y que me comprabas muchos muchoslo.
¿dulces, mi vida?
Sílo
¿Ya viste que calladito está el día?
Sílo. Lo así me lo gustalo, mi señoralo.
Se me hace chistoso que me digas así, amor.
Mi hermanito lo sigue dormido.
Deja que descanse. Mira… Mamá Estrella carga a Lya. Lya se acurruca en su hombro al sentir tanto amor que viene de su señora Estrella.
Mira amor, qué lindo se ve el sol.
Me lo molesta mis ojos señoralo.
Pero se ve lindo ¿no? Y calienta el piso.
Lya ve a su señoralo. La observa mientras habla y le dice cosas. La toma por la carita y lleva la suya junto a la de su señoralo Estrella. Une su cachetito con el de mamá.
Te lo amo, señora… mami.
Yo también te amo, amorcito.
¿Me lo vas a llevar al parque al patinarlo?
Sí, cariño. Y yo me voy a llevar mis patines para que lo hagamos juntas.
Lya Paz aplaude cuando escucha que su señora Estrella patinará con ella. Sabe que le gusta pasar bajo la sombra de los árboles a toda velocidad, junto al trenecito y a los ponys que llevan a los niños groseros. Ni un sonido cruza la casa.
¿Qué quiere mi estrellita de desayunar?
Lya lleva su dedito a la boca, su gesto hambriento y reflexivo de lo que su pequeño estómaguito le ordena.
Quieroooo… una quesadilla ¡no! Dos quesadillas ¡no! Tres quesadillas y un sandwich.
Mamá, que ya conoce esa pequeña pancita antojadiza, le prepara todo mientras Lya la observa. Observa sus manos tomar los ingredientes. Observa sus ojos brillantes que la miran con amor, y lo entiende. Observa la sonrisa de mamá que entiende su hambre mientras le pregunta la cantidad de queso que su desayuno llevará. Mamá Estrella sabe que no todo cabrá en su pequeña pancita.
Lya sonríe al ver su plato de tres quesadillas y un sandwich de jamón con queso, crema y aguacate. Mamá le cuenta sobre los desayunos que Vivi le preparaba y su riquísimo arroz.
¿Mi bislo?
Sí, eran deliciosos. Me quemaba mis donas y me sabían ricas.
¿Me lo quemas una, mamita?
La Señora Estrella sonríe al recordar mientras muerde el sandwich (sabía que Lya no se lo acabaría todo) y le dice que ya comió demasiado pero que se lo dará de cenar.
Salelo, sí quiero donita quemadalo.
Lya está en brazos de mamá nuevamente. Las dos, sentadas en el sofá, donde ahora está el rayo del sol.
Mami, ¿por qué el sol se lo muevelo?
Mamá le da una respuesta detallada. Mientras explica, Lya la observa de nuevo. Observa sus labios moverse y sus amables ojos. Mamá pasa sus manos por su cabecita y la acaricia. Peina su cabello con sus dedos.
-Ojalá, yo lo sea tan bonitalo como mi señoralo cuando lo sea grande- piensa.
Cuando la Señora Estrella termina la explicación y Lya la última mordida de quesadilla, ambas cierran los ojitos un poco y la pequeñita estrellita bosteza. El cómodo sofá las hace recostarse en su lomo y las recibe con gusto.
Y ahí están. Estrella dormida y la pequeñita Estrellita dormida en su pecho con una sonrisa dibujada en su pequeñito rostro brillante. Sólo se percibe un leve flash y continúan soñando. El silencio en la calle permanece…



































¡¡¡Y RAPID TAMBIÉN!!!


















































